Posteado por: ibnjcamalu | noviembre 16, 2017

LA SABIDURÍA DE DIOS REVELADA POR EL ESPÍRITU – 1 Corintios 2:6-16

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12 Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, 13 de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales. 14 Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente. 15 En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie. 16 Porque ¿quien ha conocido la mente del Señor, para que le instruya? Más nosotros tenemos la mente de Cristo. 

El objetivo de enseñar y estudiar la palabra de Dios es dejar claro lo que la Biblia dice para aquellos que están buscando la verdad. Todo lo que Dios considera un conocimiento esencial para Sus hijos se encuentra en Su Palabra – la Biblia. Sin embargo, Dios ha revelado Su verdad a todos los seres humanos en las cosas creadas (Romanos 1:20), llamada revelación general, y en Su Palabra escrita llamada revelación especial (1 Corintios 2:6-10). 

Como un fondo histórico tenemos que entender que uno de los problemas que existían en la iglesia Corintia era el fracaso de los cristianos de renunciar con la filosofía humana. Los corintios vivían en una sociedad muy intelectual e inmoral, un mundo que estaba basado en la razón y los deseos de los hombres, y cuando se convirtieron en cristianos llevaron esta clase de inmoralidad y este tipo de racionalismo a la iglesia. 

Pablo les escribe esta carta para animarlos que corten los lazos de su antigua vida mundana, tanto filosóficamente como en términos de conducta moral. 

Después de exponer la futilidad del pensamiento mundano en 1 Corintios capítulo 1, Pablo introduce a los cristianos al reino superior de la sabiduría divina. Este tipo de conocimiento y entendimiento no está disponible a través de la inteligencia y razonamiento humano, y viene estrictamente a través de la revelación divina. Sólo los en que reside el Espíritu de Dios tienen “la mente de Cristo” (versículo 16) y acceso a “las cosas que Dios les ha dado” (versículo 12). Porque, el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente (versículo 14). 

Por lo tanto, sin esta visión sobrenatural nadie puede conocer con exactitud al Señor ni Sus caminos. Muchas personas dicen que creen en Dios pero no pueden tener una comprensión correcta de Él porque sus percepciones se basan en sus propios pensamientos e ideas. Es más fácil diseñar un dios personalizado que se ajuste a nuestras preferencias que hacer los ajustes necesarios que la adoración del único Dios verdadero exige. 

Incluso los creyentes necesitan protegerse de intentar encajar a Dios en su imagen preconcebida de Él. La Biblia es la única fuente confiable de revelación divina, pero debemos tener cuidado de considerar las Escrituras en su totalidad. Es crítico que no escojamos solamente los versículos que queremos creer. Por ejemplo, al enfocarnos sólo en pasajes que enfatizan la bondad del Señor, excluyendo aquellos que hablan de Su santidad y justicia; esto identifica y muestra que no entendemos Su verdadera naturaleza. 

Hay una diferencia entre la “sabiduría terrenal” y la “sabiduría que viene de lo alto” (Santiago 3:14-18). Para aprovechar la sabiduría de Dios, debemos, en primer lugar, desearla y pedirle a Dios. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5). El versículo siguiente especifica que debemos que “pedir con fe, no dudando nada” (versículo 6). 

Debemos de reconocer que la verdadera sabiduría viene de Dios y que Jesucristo es la encarnación de esa sabiduría (1 Corintios 1:30). Confiar en Cristo y ceder a Su Espíritu Santo es caminar en sabiduría, así que como cristianos, “tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16).

El amor de Dios, el mandamiento más grande, también es requerido. “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” (1 Corintios 2:9-10)

Aquellos que tienen la sabiduría de Dios la mostrarán en cómo viven: “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. (Santiago 3:13) 

Para recibir la sabiduría de Dios, debemos estudiar diligentemente la Palabra de Dios (2 Timoteo 2:15), meditar en la Palabra, orar por la sabiduría, buscarla con todo nuestro corazón y andar en el Espíritu. Dios desea dar Su sabiduría a Sus hijos, pero debemos tratar de conocer al Señor teniendo en cuenta el consejo entero de la Escritura. La sabiduría divina está disponible para todo creyente, que la busca en la Palabra de Dios y pide por la iluminación del Espíritu Santo. 

Que nunca intentemos limitarlo a nuestras preferencias, y en cambio, que Él amplíe nuestra mente para darnos claro entendimiento de Su palabra. 

Cuando conocemos y practicamos la verdad, ella nos liberará. (Juan 8:32)

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Posteado por: ibnjcamalu | noviembre 9, 2017

¡EL QUE TIENE OÍDOS, QUE OIGA! – Mateo 11:15

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El Señor Jesucristo debe haber considerado que esta forma de comunicación persuasiva y poderosa es de gran importancia, porque aparece ocho veces en los cuatro evangelios y siete veces en Apocalipsis, todas dichas por el mismo Cristo, así como una vez más al parecer proclamada por el Apóstol Juan en Apocalipsis 13:9. 

Es urgente, por lo tanto, que la gente no sólo “oiga” la Palabra de Dios como dice el refrán ‘entra por un oído y sale por el otro’, sino que realmente lo escucha, con mentes comprensivas, corazones creyentes y vidas obedientes. 

¿Qué significa oír? 

  • Implica una disposición a escuchar, a prestar atención.
  • Implica una sinceridad comprometida a escuchar lo que se dice.

Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24). Escuchar el mensaje de Dios con mentes y corazones creyentes significa el contraste entre ir al cielo o al infierno.

Jesús también dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:27-28). Nuestro Señor no sólo nos prometió la vida eterna, sino también nos asegura que la vida del creyente es verdaderamente eterna y nunca puede ser quitada de nosotros.

Necesitamos leer las Escrituras porque para oír la voz de nuestro Salvador Jesucristo necesitamos estar fundamentados en la Palabra. Necesitamos entender Su gran amor y el precio que Él pagó en la cruz por nosotros, para que un día podamos unirnos con Él en el cielo y pasar la eternidad con Él. Jesús dijo: De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. 26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; 27 y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. 28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:25-29). Todo el mundo lo oirá en esto momento, y para la mayoría de las personas será demasiado tarde.

En 1 Tesalonicenses 4:16-17  leemos: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” Aquí leemos acerca de los que eran y que son fieles a Su Palabra y escuchan y obedecen lo que Él dice.

“¡El que tiene oídos para oír, que oiga!” Es una advertencia vital que los oyentes deben tomar en consideración con mucho cuidado, porque, la búsqueda de la verdad de Dios requiere energía y concentración; y se necesita una voluntad de ser desafiado y de cambiar.

Oír las palabras de Dios y no ponerlas en práctica es como un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina (Mateo 7:26-27). Y Romanos 10:17 nos dice que “la fe viene por oír y oír por la palabra de Dios.”

Si no oímos, perderemos lo que Dios tiene para nosotros. Desafortunadamente, la mayoría de las personas que se llaman a sí mismas de Cristianos no escuchan lo que el Espíritu les dice a ellos o a las iglesias. Prefieren seguir sus propios caprichos, la última tendencia, o las tradiciones de los hombres. 

La única manera de ser realmente cristiano es escuchar lo que el Espíritu dice y obedecerlo. Jesús explicó que la familia de Dios consiste en aquellos que escuchan al Padre: “Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen” (Lucas 8:21). También dijo: “El que es de Dios, las palabras de Dios oye” (Juan 8:47); “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen” (Juan 10:27); “Todo el que es de la verdad oye mi voz.” (Juan 18:37)

Jesús dijo: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:31-32)

¿Estamos escuchando a nuestro Padre? ¿Estamos dispuestos a escuchar la palabra de Dios? 

Oír y obedecer lleva una gran responsabilidad, que es seguida por recompensas que están fuera de este mundo. Por lo tanto, ¡el que tiene oídos para oír, que oiga!

Posteado por: ibnjcamalu | noviembre 2, 2017

ENSEÑE A SUS HIJOS ACERCA DE DIOS – Romanos 10:14

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¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?  – Romanos 10:14 

La prioridad principal de un padre es ser un evangelista en su hogar. Necesitas enseñar a tus hijos la ley de Dios, debes enseñarles el evangelio de la gracia divina, mostrarles su necesidad de un Salvador, y señalarlos a Jesucristo como el único que puede salvarlos. Si sus hijos crecen sin un conocimiento vital de su necesidad de salvación, ustedes como padres habrán fallado en su tarea principal como su líder espiritual. 

Sin embargo, los padres deben tener cuidado, porque los padres que fuerzan, coaccionan o manipulan a sus hijos pueden presionarlos a hacer una profesión falsa, pero la fe genuina es algo que sólo el Espíritu Santo puede traer a la mente y al corazón de una persona. El nuevo nacimiento es una obra del Espíritu Santo. Sólo Dios puede trabajar soberanamente en los corazones de sus hijos para atraer los a Sí Mismo. Su salvación es un asunto que debe ser determinado entre ellos y Dios. 

Sin embargo, los padres son responsables de exaltar a Cristo en el hogar y señalar a sus hijos a Él como Salvador. “¿Cómo invocarán a aquel en quien no creyeron? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?” (Romanos 10:14)

Como padres y abuelos creyentes, somos los primeros y más importantes maestros bíblicos que Dios les ha dado. Ellos observarán nuestras vidas de cerca, para ver si creemos seriamente y vivimos según lo que les estamos enseñando. Observarán lo que les enseñamos acerca de estos asuntos desde el primer momento en que puedan entender cualquier cosa. Por lo tanto, tenemos una mejor oportunidad que nadie para ayudarles a entender acerca de Cristo. Cada momento de sus vidas es una oportunidad de enseñanza y debemos aprovechar esas oportunidades de la mejor manera para el crecimiento espiritual de nuestros hijos y de su destino eterno. 

La enseñanza del evangelio a nuestros hijos debe ser presentada de una manera sencilla. Los padres tienen los mejores años de la vida del niño para explicar, aclarar y enfatizar las verdades del evangelio. La clave es ser fieles y consistentes tanto en la enseñanza como en la demostración del evangelio. Una de las peores cosas que los padres pueden hacer es intimidarse pensando que alguien sería un evangelista mejor para su hijo, abdicando así de su responsabilidad más crucial, desaprovechando las mejores oportunidades para enseñar a sus hijos y perdiendo las mejores bendiciones de la paternidad.

Los padres más que nadie tienen tiempo suficiente para presentar la Biblia para sus niños, para explicar e ilustrar, para escuchar comentarios, corregir malentendidos y para aclarar y revisar las partes difíciles. Es el mejor escenario posible para el evangelismo. El padre sabio será fiel, paciente y persistente. De hecho eso es precisamente lo que la Escritura exige de cada padre, como Deuteronomio 6:6-7 declara: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”

Un enfoque muy importante es explicar los conceptos de la pecaminosidad del hombre y la santidad de Dios. Necesitamos enseñarles acerca de la obediencia y el arrepentimiento cuando fallan. Si no lo hacemos, tendremos a la iglesia asistida por adolescentes y adultos cuyos corazones carecen de verdadero amor por Cristo, pero que piensan que son verdaderos cristianos por algo que hicieron como niños, como decir una oración bajo presión. 

No asuma que la primera respuesta positiva de su hijo es la fe salvadora. Si un niño de cinco años ha repetido una oración invitando a Jesús a su corazón, esto no garantiza automáticamente que nazcan de nuevo por el Espíritu Santo que mora en su interior. Agradézcales por su deseo de ser un hijo de Dios y que estés muy contento de que quieran que tu Salvador sea también su Salvador. Pregúnteles si tienen una buena comprensión de lo que significa ser un verdadero cristiano. 

Mantenga sus instrucciones del evangelio simples y use estos tres puntos para la presentación del evangelio. 

  • Debemos admitir que somos pecadores y no podemos salvarnos a nosotros mismos. Todos nacimos como pecadores.
  • Debemos entender y creer que Jesús fue crucificado en la cruz para pagar nuestra deuda de pecado en su totalidad.
  • Y debemos confesar que queremos que Jesús sea el Señor de nuestras vidas y que Dios lo resucitó de entre los muertos.

Es cierto que la fe salvadora es como una confianza infantil, y en ese sentido todos los pecadores deben llegar a ser como niños pequeños para ser salvos como leemos en Mateo 18:3-4, “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.”

La fe verdadera, sin embargo, implica comprender y afirmar algunos conceptos importantes que pueden estar fuera del alcance de los niños pequeños como el pecado y el castigo, el arrepentimiento y la fe, la santidad de Dios y su ira contra el pecado, Cristo encarnado, la expiación por el pecado y el significado de la resurrección y el señorío de Cristo. 

La edad específica en que la comprensión del niño es lo suficientemente madura como para comprender estos conceptos puede diferir en cada niño. Por lo tanto, no hay una manera confiable de identificar una “edad de responsabilidad” física. Pero hasta que el niño demuestre cierto grado de comprensión real y cierta medida de fruto espiritual, los padres no deben ser rápidos en considerar el renacimiento del niño como una cuestión establecida. 

Los padres deben alentar cada señal de fe en sus hijos y aprovechar todas las oportunidades para enseñarles más acerca de Cristo, animando su cada profesión de fe. 

Las Escrituras enseñan que los niños se desarrollan en cuatro áreas. Lucas 2:52 nos dice que Jesús creció en la sabiduría (mentalmente), la estatura (físicamente), en el favor con Dios (espiritualmente) y en el favor con la humanidad (socialmente). 

Cuando nuestros hijos son muy pequeños, es necesario que les proporcionemos la disciplina y el control de los padres para que podamos protegerlos de los peligros, tales como no jugar en una calle muy transitada y no tocar la estufa que está caliente. En estas etapas de desarrollo somos controladores y consejeros. 

La Biblia nos manda mantener aún cierto control cuando viven en nuestra casa. Pero cuando salen de nuestra casa y se casan o establecen una casa propia, nuestro papel como controlador se ve disminuido y asumimos el papel de consejero cuando nos piden consejo y orientación. 

No debemos exigir su obediencia a nuestros deseos después de haber establecido su propia casa. Si los hemos llevado al Señor y los hemos entrenado en el camino de la vida santa, entonces estarán preparados para tomar decisiones basadas en la Biblia y vivir una vida que honre a nuestro Creador y Salvador. 

Es nuestra responsabilidad, por lo tanto, enseñarles a ceder su vida a Dios. Si no enseñamos a nuestros hijos a honrar y obedecer, ellos van a quebrantar nuestro corazón.

El libro de Proverbios es una guía invaluable sobre este tema. Dice: “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; 12 Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.” (Proverbios 3:11-12)

El padre y la madre que verdaderamente aman a sus hijos los disciplinarán. He aquí cómo: “Una vara es para la espalda de aquel que carece de entendimiento” (Proverbios 10:13). En esta situación no es que el niño no tenga la información correcta, pero que él se niega a aplicarla. Cuando su hijo es joven, se debe con amor pero firmemente azotarlo en la parte trasera para que pueda quitar ese espíritu rebelde antes que ceja demasiado tarde. Esto hará que usted y su hijo sean más felices a largo plazo. 

Proverbios 19:18 da esta advertencia: “Corrige a tu hijo mientras aún hay esperanza; no te hagas cómplice de su muerte.” Un día será demasiado tarde, porque tu hijo será demasiado viejo para que la vara tenga cualquier efecto. ¿Te das cuenta de que si no disciplinas a tus hijos, realmente deseas su muerte? ¿Por qué? Cuando los niños son dejados solos como ver televisión sin supervisión, llena de pornografía, ver películas de terror, leer libros y revistas que son inadecuados y llenos de enseñanzas satánicas como Harry Potter y Dark Crystal. También jugando juegos como el tablero Ouija, Dungeons y Dragons, y jugando videos violentos que aumentan el comportamiento agresivo y desensibilizan a los jugadores a la violencia en la vida real…cualquier cosa podría suceder. Tu hijo podría llegar a ser un drogadicto y morir de una sobredosis. Tal vez su hija crecerá para ser un alcohólico y conducir su coche contra un árbol y matarse y a otras personas inocente. O cualquiera de ellos podría crecer hasta ser un criminal y terminar en un tiroteo en la calle por la policía. Discipline a sus hijos mientras todavía hay esperanza. La alternativa es la muerte. 

Proverbios 23:13-14 provee este estímulo: “No dejes de disciplinar al joven, que de unos cuantos azotes no se morirá. 14 Dale unos buenos azotes, y así lo librarás del sepulcro.” Cuando usas la vara para disciplinar a tus hijos, haces más que salvar sus vidas, tú salvas sus almas. 

Proverbios 29:17 dice: “Disciplina a tus hijos, y ellos te darán paz.” Si disciplinas a tus hijos y los llevas a vivir vidas obedientes, deleitarán tu alma. 

No es tan complejo, establezca los estándares, viva de acuerdo con esos estándares, exija que sus hijos vivan por esos estándares, y en su vejez van a amarte, apoyarte y bendecirte. 

Recuerde que el padre debe dirigir la autoridad en la casa con la asociación de la madre. Tanto la madre como el padre necesitan estar involucrados en el desarrollo espiritual, mental, físico y social de sus hijos. 

Dios quiere que nuestras familias alcancen todo su potencial y no sean forzadas al molde del mundo. Dios desea que las familias cristianas no se destruyan. ¿No sería genial si tuviéramos hijos que estuvieran felices; hogares que estaban centrados en Cristo, donde todas estas cosas estén funcionando como Dios las diseñó? ¡Es posible porque es prometida por Dios! Y cuando todo realmente empieza a suceder, el mundo se dará cuenta de nosotros y de nuestro Señor Jesucristo.

Posteado por: ibnjcamalu | octubre 26, 2017

PRUEBA QUE LA BIBLIA ES INSPIRADA POR DIOS – 2 Timoteo 3:16-17

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Existen numerosas evidencias que la Biblia es inspirada por Dios. En 2 Timoteo 3:16-17 leemos que: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

Por lo tanto, como creyentes sabemos que cada palabra de la Escritura ha procedido de la boca de Dios.

Los teólogos hablan de la inspiración como el misterioso proceso mediante el cual Dios trabajó a través de los autores de las Escrituras para producir escritos inerrantes y divinamente autoritarios. La inspiración es un misterio porque la Escritura no explica específicamente cómo ocurrió. La única vislumbre que tenemos es de 2 Pedro 1:20-21: “Y tenemos como más segura la palabra profética, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una lámpara que alumbra en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana alboree en vuestros corazones; 20 conociendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura procede de interpretación privada, 21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados (impulsados) por el Espíritu Santo.”

La Escritura no se originó en el nivel humano, sino con el Espíritu Santo, que se movió sobre los autores para escribirlo (versículo 21). Es como los efectos del viento sobre un barco cuando éste sopla contra sus velas y lo mueve a través del agua. Del mismo modo, el Espíritu se movió sobre los escritores bíblicos para producir la Palabra de Dios por escrito a los hombres. Los autores humanos de la Escritura sabían que estaban escribiendo la Palabra de Dios, y lo hicieron con confianza y autoridad. 

A nivel personal, la inspiración garantiza que lo que la Escritura dice es lo que Dios quiere transmitir a Su pueblo. Es Su consejo para nosotros, para que podamos estudiar y obedecer con plena seguridad de que es la pura verdad y nunca nos llevará por mal camino. 

  • Dios habló a los hombres diciéndoles cosas que Él traería en el futuro. La Biblia es el único libro en el mundo que tiene profecía exacta. Algunos de ellos ya han ocurrido y otros no. Hay más de 300 profecías precisas que tratan con el Señor Jesucristo en el Antiguo Testamento que se cumplieran en el Nuevo Testamento. 

No hay duda de que estas son profecías de Dios a causa de manuscritos y rollos que datan antes del nacimiento de Cristo. Estos no fueron escritos después del hecho, fueron escritos de antemano. Citas científicas demuestran esto. Para decir que éstas se cumplen por casualidad es una imposibilidad astronómica. 

  • La Biblia presenta verdaderamente a sus héroes con todas sus faltas y debilidades. No glorifica a los hombres como hacen otras religiones acerca de sus héroes. Cuando lees la Biblia, te das cuenta de que las personas que describe tienen problemas y hacen mal como nosotros. Lo que los hizo grandes fue que confiaron en Dios. Un ejemplo es David. David es descrito como “un hombre según el corazón de Dios” (1 Samuel 13:14). Sin embargo, David cometió adulterio (2 Samuel 11:1-5) y asesinato (2 Samuel 11: 14-26). Esto podría haber quedado fuera de la Escritura para ocultar estos detalles de la vida de David. Pero Dios incluyó estas cosas. 
  • Los hallazgos arqueológicos apoyan la historia registrada en la Escritura. Aunque muchas personas no creyentes a lo largo de la historia han tratado de encontrar evidencia arqueológica para refutar lo que está registrado en la Biblia, han fracasado. Es fácil decir que la Escritura es falsa, pero demostrar que es falso es una historia diferente. No se ha hecho. De hecho, en el pasado la Biblia contradecía las actuales teorías “científicas”, sólo para ser demostrado más tarde que tenia razón. Un buen ejemplo es Isaías 40:22, que declaró que Dios “está sentado sobre el círculo de la tierra”. Isaías no conocía la topografía de la tierra, pero Isaías declaro: “Es Dios quien está sentado sobre el círculo de la tierra.” La palabra para “círculo” aquí significa un globo o esfera. ¿Cómo sabía Isaías que Dios estaba sentado en el círculo de la tierra? … Por inspiración divina. 

No hace mucho tiempo que los científicos afirmaron que la tierra era plana y la Biblia demuestra que están equivocados desde que Isaías escribió esto entre 740 a.C y alrededor de 686 a.C. Y como veremos a continuación, Job vivió por lo menos 1500 años antes de Cristo. 

La Verdad de la Palabra de Dios nos dice que Dios “colgó la tierra sobre nada” (Job 26:7). ¿Cómo sabía Job que la tierra colgaba en el espacio antes de la era de la astronomía moderna y los viajes espaciales? El Espíritu Santo le dijo. 

  • La Biblia se afirma mediante la exactitud histórica. ¿Recuerdas la historia de la escritura en la pared que se encuentra en el capítulo quinto de Daniel? Belsasar organizó una fiesta para miles de sus invitados. De repente, una alarmante mano de juicio apareció de la nada y comenzó a escribir en una pared. El rey se puso muy perturbado y pidió a alguien que interpretara la escritura. Daniel fue encontrado y dio la interpretación. Después de la interpretación Belsasar mandó vestir a Daniel de púrpura, y poner en su cuello un collar de oro, y proclamar que él era el tercer señor del reino. (Daniel 5:29) 

Basando su opinión en los registros babilonios, los historiadores afirman que esto nunca sucedió. Según los registros, el último rey de Babilonia no era Belsasar, sino un hombre llamado Nabonidas. Y así, dijeron que la Biblia está equivocada. No había un registro de un rey llamado Belsasar. Bueno, las picas de los arqueólogos continuaron haciendo su trabajo. En 1853, se encontró una inscripción en la piedra angular de un templo construido por Nabonidas, al dios Ur, que decía: “Yo, Nabonidas, rey de Babilonia, no pecaré contra ti. Y que la reverencia por ti habite en el corazón de Belsasar, mi hijo favorito primogénito.” De otras inscripciones, se supo que Belsasar y Nabonidas eran co-regentes. Nabonidas viajaba mientras Belsasar se quedaba en casa para dirigir el reino. Ahora que sabemos que Belsasar y Nabonidas eran co-regentes, tiene sentido que Belsasar dijera que Daniel sería el tercer gobernante. ¡Qué maravillosa verdad escondida en la Palabra de Dios! 

  • La Biblia fue escrita por aproximadamente 40 autores humanos durante un período de aproximadamente 1.600 años. Estos hombres eran muy diversos. Moisés, líder político y cívico; Josué, un líder militar; David, un pastor; Salomón, un rey; Amós, un pastor y recogedor de frutas; Daniel, un primer ministro; Mateo, recaudador de impuestos; Lucas, un médico; Pablo, un rabino; y Pedro, un pescador; entre otros. La Biblia también fue escrita bajo una variedad de circunstancias. Fue escrito en 13 países diferentes y en tres continentes diferentes. Fue escrita en al menos tres idiomas diferentes por personas de todas las profesiones. La Biblia no se contradice teológicamente, moralmente, éticamente, doctrinalmente, científicamente, históricamente o de cualquier otra manera. 
  • Hay muchas referencias en fuentes no-bíblicas a los eventos descritos en la Biblia. El historiador judío Josefo, nacido en el año 37 d.C, proporciona material de fondo indispensable para el estudiante de la historia del Nuevo Testamento. En ellos, encontramos muchas figuras bien conocidas en el Nuevo Testamento. Algunos de sus escritos proporcionan comentarios directos sobre las referencias del Nuevo Testamento. 
  • Las afirmaciones de que la Biblia fue inspirado por Dios, provienen de los testimonios de algunos testigos muy confiables – sobre todo de Jesús, pero también de otros como Moisés, Josué, David, Daniel y Nehemías en el Antiguo Testamento y Juan y Pablo en el Nuevo Testamento – que afirman la autoridad y la inspiración verbal de las Sagradas Escrituras. Considere los siguientes pasajes: Éxodo 14:1; 20:1; Levítico 4:1; Números 4:1; Deuteronomio 4:2; 32:48; Isaías 1:10, 24; Jeremías 1:11; Jeremías 11:1-3; Ezequiel 1:3; 1 Corintios 14:37; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:16-21; 1 Juan 4:6. 

Finalmente, la Biblia no es un libro del mes, sino el Libro de los siglos. Primer de Pedro 1:25 dice: “Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.” Ningún libro ha tenido tanta oposición como la Biblia. Los hombres se han burlado de ella, la han despreciado, quemado, ridiculizado y hecho leyes en contra ella. Pero la Palabra de Dios ha sobrevivido y es aplicable hoy tanto como lo fue ayer y será mañana. 

El poder de la Biblia para transformar a las personas y a las naciones está ampliamente documentado. Dondequiera que la palabra de Dios se ha extendido, ha traído vida, salud y vitalidad. Millones de corazones y vidas de personas han cambiado cuando oyeron y leyeron la palabra de Dios y cuando sus corazones estuvieron abiertos a Dios.

Siempre recuerda que la palabra del Señor es recta; y toda su obra es hecha con fidelidad. El ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de la misericordia del Señor. Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, y todo su ejército por el aliento de su boca. (Salmo 33:4-6)

Posteado por: ibnjcamalu | octubre 19, 2017

EL CAMINO DE LA FE – Isaías 41:8-13

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Introducción: Incluso en tiempos difíciles, los seguidores de Jesucristo pueden optar por caminar en la fe y no en el miedo. Nuestra relación con el Señor nos da la capacidad para hacer frente a las dificultades con confianza en Su provisión y cuidado. Como hijos de Dios, podemos descansar en la promesa del Padre que Él suplirá todas nuestras necesidades. “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19) 

I. El miedo no encaja cuando somos hijos de Dios.  

  • El Señor dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré a, seguramente te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).  
  • Un espíritu temeroso no es de Dios como 2 Timoteo 1:7 declara: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Si la ansiedad le impide de descansar en la noche o dificulta su obediencia, no está demostrando confianza en el Señor. La fe genuina y el miedo abrumador son incompatibles. 

II. El miedo afecta a una persona de muchas maneras diferentes. Como: 

Provoca confusión. Una persona temerosa tendrá dificultad de pensar con claridad.Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3:5-6)

  • Contribuye a la indecisión. Cuando alguien tiene miedo de cometer un error, él o ella a menudo retrasan tomar cualquier decisión en absoluto.  
  • Nos impide de cumplir la voluntad de Dios. Una persona temerosa pierde oportunidades porque él o ella esperan fracasar.  
  • Hace daños a la confianza. Gente asustada puede parecer insegura e incompetente porque dudan de su capacidad para tener éxito.  
  • Afecta a nuestras relaciones. Nos lleva a hacer errores muy malos, costosos e incluso desastrosos.  
  • Puede dar lugar a un intenso pánico 
  • A veces lleva a la gente al abuso de drogas o alcohol 

III. Dios no quiere que caminemos en el miedo.  

Jesús aseguró a Sus seguidores que ellos no tienen que preocuparse por la comida, la bebida y la ropa – No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”  (Mateo 6:31-33) 

  • Temer a Dios no significa estar acobardados por el terror. En su lugar, significa que hemos de respetar, obedecer, reverenciar a Dios y permanecer en el temor de Dios. Sólo aquellos que no han recibido a Cristo o caminan en rebelión deliberada contra Él tiene una razón legítima para temer a Dios.  

IV. ¿Cuál es el camino de la fe?  

  • Centrarse en el Señor, no en la fuente de sus miedos. En vez de pensar en sus problemas, elegir a pensar en la soberanía absoluta de Dios sobre todas las cosas (Salmo 103:19).  

Si usted y yo estamos viviendo vidas piadosas, el Señor hará que todo funcione para nuestro bien –  Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Romanos 8:28)  

Las decepciones pueden venir, pero ellos no tienen que desalentar o derrotarnos. 

Encare los momentos de duda y miedo haciendo las siguientes preguntas.  

  1. ¿De donde se originaran estas dudas? Porque Dios dice que Él no nos ha dado un espíritu de temor, sabemos que no pueden ser de Él.  
  2. ¿Me ha fallado alguna vez Dios en el pasado? Usted puede estar enfrentando una situación difícil, pero debes recordar las muchas veces en que el Señor proveyó para usted.
  3. ¿No dicen las Escrituras que el Padre provea todas mis necesidades? El Señor promete proveer para su pueblo – “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19)
  4. ¿Porque debo imaginar que estoy por mi cuenta cuando trato de hacer lo que Dios exige? Tú y yo podemos tener el poder, provisión y guía del Espíritu Santo, así como los cristianos del Nuevo Testamento lo tuvieron – “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8)
  5. ¿Él promete estar conmigo en todo momento? Si usted ha confiado en Jesús como su Salvador personal, usted nunca estará solo de nuevo. Cristo prometió que no dejaría ni te abandonará (Hebreos 13:5).
  6. ¿Es cualquier cosa imposible para Dios? No. Exprese su confianza con audacia y confianza en el Señor.
  7. ¿Es esto una encrucijada, donde mi incredulidad me podría costar una vida de arrepentimiento? Cuando te enfrentas a decisiones importantes, tenga especial cuidado para actuar en fe en lugar del miedo.

Leer y memorizar la Palabra de Dios. Los creyentes son constantemente bombardeados con mentiras mundanas que distorsionan su perspectiva y contribuyen a la ansiedad.

Es por eso que debemos constantemente renovar nuestras mentes con la Palabra de Dios (Salmo 119:97-105). Como nos recuerda la Escritura, tenemos una relación con el Señor que pueden cancelar todos nuestros miedos (Isaías 41:10.); nosotros también tenemos la promesa de que el Espíritu Santo será nuestro Consolador – “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14:16-17)

Dios te ama; permite que la Biblia te guíe y consola en los momentos de incertidumbre.  

  • Avance, no importa lo que diga la gente. A veces otros tratan de disuadirlo de salir en la fe, así que ten cuidado y rechace consejos impíos. Y no permita que la adversidad amortigüe su entusiasmo para buscar a Dios. Siga el ejemplo del apóstol Pablo, quien, a pesar de las dificultades (2 Corintios 11:24-25), nunca dejó de servir al Señor.  
  • Fielmente y valientemente escoja obedecer a Dios. Un creyente que se ha comprometido a seguir a Jesús no tiene nada que temer. Obedeciendo el Señor trae bendición, y Él se compromete a utilizar la adversidad para nuestro bien.  

Conclusión: Cuando usted y yo centramos en nuestras circunstancias, podemos encontrar muchas razones para sentirse asustado. Pero esa no es la voluntad de Dios para Su pueblo.  

Salmo 103:19 dice: “El Señor ha establecido su trono en los cielos, y su reino domina sobre todos.” Como creyentes, tú y yo tenemos la seguridad de que Dios está siempre con nosotros.  

No debemos temer, porque Él nos fortalece y nos ayuda en cada situación.

Posteado por: ibnjcamalu | octubre 12, 2017

DIOS PROTEGE A SUS HIJOS – 1 Juan 4:4

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“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” 1 Juan 4:4 

Este versículo da consuelo a los santos, los verdaderos hijos de Dios. Por lo tanto, no tenemos que temer de ser persuadidos por falsos profetas y anticristos, ya que pertenecemos a Dios. El Espíritu Santo que habita en nosotros es mayor que el que está en el mundo, que consiste en Satanás y todos sus ángeles caídos, demonios y aliados. 

El verdadero creyente es nacido de Dios y tiene el poder de Dios para la salvación como su recurso para la victoria. El es iluminado por el Espíritu Santo y por lo tanto tienen el discernimiento de la verdad y del error. Son como los de Berea en Hechos 17:11 que buscan en la Escritura, y no se dejan llevar por el camino extraviado. Tienen victoria sobre el enemigo, ya que confían en el Espíritu Santo que permanece en ellos en lugar de depender del sistema mundial. 

Como resultado de ser salvos, los creyentes tienen el Espíritu Santo de Dios dentro de ellos en vez de Satanás, quien está detrás de las escenas trabajando a través de sus demonios y transmitiendo falsos mensajes a través de falsos profetas. 

Este versículo es una de las promesas más reconfortantes de la Biblia para el creyente. Porque “somos de Dios” y porque Él está en nosotros a través del Espíritu Santo: ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3:16) 

Así que si usted está en Cristo Jesús, el Espíritu Santo es el que es mayor en usted. Y cuando tenemos el Espíritu viviendo en nosotros tenemos victoria, porque Él es el que nos hace triunfar en cada circunstancia de la vida si le escuchamos y le obedecemos. 

La palabra superar significa vencer, prevalecer, triunfar, tener victoria. Al igual que el Señor tuvo la victoria final cuando Él asumió el trono en el cielo para traer el final de la edad. “Mira, el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha triunfado” – prevaleció o superó (Apocalipsis 5:5). Así que Él nos dio poder para triunfar y vencer también.

Pablo escribe a los Romanos afirmando: “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. (Romanos 5:17) 

Cuando somos de Dios, somos “nacidos de Dios y vencemos al mundo” – y el que vence al mundo es “sólo aquel que cree que Jesús es el Hijo de Dios.” (1 Juan 5:4)

Así como el Señor Jesús ha vencido al mundo, nosotros también venceremos y tendremos victoria sobre el mundo. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33) 

Con el poder que reside en nosotros, somos victoriosos sobre aquellos que, tristemente, se ven obligados a abrazar doctrinas falsas del anticristo y filosofías mundanas, porque: “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Esas son las personas que “aman al mundo” (1 Juan 2: 15-17) y tratan de cautivar al pueblo de Dios. “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” (Colosenses 2:8) 

Los creyentes, por otra parte no deben ser vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal (Romanos 12:21), pero los rescatamos con las poderosas “armas de nuestra guerra”, que son la Palabra de Dios y la oración. “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.” (2 Corintios 10:3-5)

También debemos: “Tomar toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.” (Efesios 6: 13-18)

Para aquellos que caminan en esta verdad, la victoria está asegurada, ellos superan al maligno. Esto significa que el cristiano no tiene lugar para el miedo. Tenemos muchos enemigos espirituales, pero ninguno de ellos es mayor que el Espíritu Santo de Dios que vive en nosotros; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

Posteado por: ibnjcamalu | octubre 4, 2017

EL CONSTRUCTOR PRUDENTE Y EL INSENSATO – Mateo 7:24-27

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Durante su Sermón del Monte, Jesús contó una historia sobre dos hombres, uno que construyó su casa sobre la roca y otro que construyó su casa sobre la arena. La casa construida sobre una roca resistió la tormenta, y se llama al constructor prudente; pero la casa construida sobre la arena se derrumbó durante la tormenta, y el constructor se llama insensato. 

El significado de esta parábola es bastante obvio; una fundación adecuada es necesaria. Con una casa literal, no es aconsejable construir sobre la arena, porque la fundación será inestable y la casa eventualmente sufrirá grandes daños. La construcción de este tipo de casa es una pérdida de tiempo y recursos, porque eventualmente se derrumbará. Por el contrario, es sabio construir una casa sobre una base segura, porque su anclaje en la roca hace que una casa resista a la prueba de la tormenta. 

Ambos constructores experimentaron la misma tormenta y la misma inundación, es muy probable que estas casas fueron construidas a la vista uno del otro. Posiblemente el hombre que construyó sobre la arena ridiculizó el hombre que planeó, invirtió en el trabajo duro, el gasto y el tiempo que la base sólida requería. 

El hombre tonto perdió sus finanzas, el respeto y su casa. El orgullo y la rebelión vienen con un precio terrible. El hombre necio no planificó para sí mismo ni para su familia; por lo tanto, sufrió una gran pérdida. Podría haber sido diferente si él hubiera humildemente buscado y obedecido el consejo y la guía de Dios. 

El constructor que construyó sobre la arena no planeó para la tormenta y la inundación; por lo tanto, él planeó para fracasar – porque quien no planea según la palabra de Dios termina fallando. Rechazando adorar a Dios en Espíritu y en verdad, y la vida se convierte en un desperdicio y un fracaso; es locura adorar a cualquier dios, excepto al Dios Viviente y Creador. 

Como vemos en esta parábola, la construcción de una casa es simplemente una analogía para construir una vida. El punto es el siguiente: Usted está construyendo su vida, y la fundación que elige es la característica más importante de ella. En los versos que siguen, Jesús ofrece dos opciones para construir-la. 

Jesús comienza diciendo que debes “oír” Sus palabras, pero Él no se detiene ahí. Él continúa diciendo que debes actuar según Sus palabras. Si vas a construir sobre una base sólida debes hacer lo que Jesús te enseña en Su Palabra. El fundamento adecuado para la vida son las palabras de Jesús, y no debes sólo escucharlas, sino oírlas y luego ponerlas en acción. Santiago escribe: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” (Santiago 1:22) 

Pero si solo escuchamos las maravillosas palabras de Jesús y sin embargo seguimos en nuestro propio camino y no hacemos lo que El dice, entonces somos como un necio que construye su casa sobre la arena. Piense en esto, ¿quién querría construir una casa sobre la arena? 

¿Acaso el hombre necio pensó que estaba a salvo? Su casa estaba de pie en el principio y todo iba bien. Pero cuando llegaron las inundaciones no tuvo esperanza, su casa se derrumbó y gran fue su destrucción. 

¿Qué pasa con nuestras vidas? Cuando Satanás nos trae tentaciones y pruebas, ¡puede sentirnos como si estuviéramos siendo vencidos por una inundación! Como dice Isaías 59:19: “…porque vendrá el enemigo como río…” 

Así que cuando la inundación de tentación o prueba viene, ¿te caes como ese hombre insensato que edificó su casa sobre la arena? O quieres ser como el hombre prudente que obedeció y oyó lo que Jesús tenía que decir. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” (1 Corintios 3:11) 

El constructor sabio dice: “Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.” (Salmos 18:2) 

¡Jesús es nuestra Roca! Él es la base firme sobre la cual podemos construir nuestra vida. Y si obedecemos a Jesús y seguimos lo que Él nos enseña, tenemos la seguridad de que no importa que lluvia nos golpee, no importa lo feroz que puedan llegar las tormentas de la vida Él nunca nos dejará ni nos abandonará. (Hebreos 13:5; Deuteronomio 31:8) 

Dios quiere que construyamos con seguridad sobre la Roca eterna, la palabra de Dios. Si usted ha sido solo un oyente, por favor ponga en práctica esta importante lección de Cristo. El que es oyente y no hacedor de la palabra, Cristo compara al hombre que edificó su casa sobre la arena. Sólo necesita la tempestad de la tentación para romper tal vida, y la fundación que supuestamente era tan segura es destruida. Cuán grande es la pérdida de esta alma. Podrían haber tenido vida eterna con Dios, si hubiesen atendido solamente a Su palabra y construido sobre el firme fundamento que es Jesucristo. 

Desafortunadamente, muy pocas personas construyen sobre el fundamento de las palabras de Cristo. Pero si construyes tu vida según los códigos de construcción de Cristo, no te decepcionarás. 

Tanto los prudentes como los necios oyen las palabras de Jesús. Pero ponerlas en práctica, como el que construye una casa sobre una fundación sólida, es la única manera de demostrar una relación segura con Jesús.  

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3:5-6)

Posteado por: ibnjcamalu | septiembre 28, 2017

EL SEÑORÍO DE JESUCRISTO – Filipenses 2:9-11

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Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Filipenses 2:9-11)

Jesús vino del cielo a la tierra, nació en Belén, vivió una vida perfecta y murió en una cruz, que fue una muerte de sacrificio expiatorio, fue sepultado en una tumba, resucitó victoriosamente, y ascendió al cielo para ocupar Su trono en la gloria donde Dios Lo tiene altamente exaltado y le dio el Nombre que está sobre todo nombre.

El señorío estaba en el corazón de la obra redentora de Jesús en la cruz. Pablo lo aclara en Romanos 14:8-9 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

Llegará un día en que toda persona que haya vivido se inclinará y reconocerá que Jesucristo es Rey de reyes y Señor de señores. Pero para el cristiano la gran confesión debe ser una realidad cotidiana. Un cristiano debe vivir momento tras momento en sumisión fiel al señorío de Jesucristo recordando que no hacemos a Jesús Señor – ¡Él es Señor! 

El mensaje fundamental de la Biblia es que “Jesucristo es Señor”, y la verdad más importante en relación con la experiencia cristiana es el señorío de Jesucristo. 

Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, implica el reconocimiento de Su señorío. Lo recibimos como Señor y Salvador. Nunca debemos dejar de comunicar el “consejo entero de Dios”, porque Él es tanto Salvador como Señor. 

¿Qué significa decir que Jesucristo es Señor? 

Para que Jesús sea el Señor de nuestra vida significa que Él es el dueño de toda nuestra vida. No puede ser Señor de una parte; Él debe tener control sobre toda nuestra vida. 

El Apóstol Pablo escribió: “Y que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Tesalonicenses 5:23). Jesús desea ser Señor de lo visible y lo invisible, de los aspectos privados de nuestra vida y de los aspectos públicos de nuestra vida. Él quiere ser Señor de nuestra vida espiritual y de nuestra vida física. 

¿Qué debe hacer una persona para que Jesucristo sea Señor de su vida? La respuesta es, entregar su vida a Él. Esto implica quitarte las manos de los controles de tu vida y permitirle que Él tenga el control.

Para que Jesús se convierta en Señor de la vida de una persona implica una entrega absoluta y total a Su señorío. Y además de la rendición absoluta, también debe haber un reconocimiento de que somos Su propiedad: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. (1 Corintios 6:19-20)

Un verdadero creyente nacido de nuevo pertenece a Jesús. Somos Su posesión comprada. Cuando una persona se rinde al señorío de Jesucristo, reconoce que es Su propiedad y renuncia a sus derechos personales. La palabra ‘doulos’ en griego significa esclavo, por lo tanto, cuando Jesús es nuestro Señor, somos Su esclavo no somos nuestros, fuimos comprados con un precio. Un sirviente da servicio a alguien, pero un esclavo pertenece a alguien. Y como verdaderos creyentes nacidos de nuevo pertenecemos a nuestro Señor y con gusto queremos obedecer y complacer a Él en todo lo que pensamos, decimos y hacemos. 

Ceder al señorío de Jesucristo también implica obediencia total y sin reservas. Si Él es el Señor de nuestra vida, vamos a hacer lo que Él nos dice que hagamos. El señorío implica la obediencia. 

Jesús hizo una pregunta muy importante: “¿Por qué me llamas Señor, Señor, y no haces lo que digo?” (Lucas 6:46). ¿Estás haciendo lo que el Señor te ha mandado hacer? ¿Le estás obedeciendo? 

El señorío de Jesucristo también implica un servicio voluntario. Debe haber un tiempo en su vida cuando, como el profeta Isaías, estás dispuesto a decir: “Aquí estoy, Señor, envíame.” 

El señorío de Jesucristo implica nuestra voluntad de ir donde Él nos envía, cuando Él nos envía, sin importar el costo. ¿Es Jesús el Señor de esta área en tu vida? ¿Puedes decir honestamente, “en cualquier momento, cualquier cosa, en cualquier lugar para Jesús porque Él es tan digno?” 

La vida cristiana es una vida maravillosa. Cristo ha hecho todas las provisiones para que Sus hijos vivan una vida plena y abundante, pero hay un costo involucrado, requiere que muramos a nosotros mismos. 

¿Cree usted que Jesús puede salvarte, si de ninguna manera te sometes a Él como Señor? La perfecta obediencia no es posible en esta vida, pero si tu vida no refleja de ninguna manera el señorío de Cristo, entonces la Biblia dice que no tienes fe verdadera. Confiese Cristo y confíe en Él como tu Salvador, y sométase a Él como Señor de tu vida.

Aquí hay una advertencia, refiriéndose a aquellos que no están interesados en hacer a Cristo, Señor de su vida. “Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? 26 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.” (Lucas 9:25-26)

¿Te conoce Jesús personalmente? ¿O has estado viviendo de tal manera que estás negando al Señor? 

No es suficiente tener un conocimiento principal de quién es Jesús o simplemente decir que usted cree. Si usted ha afirmado que Jesús es importante en tu vida, comience demostrándolo por tus acciones. Ser cristiano significa transformarse en la imagen de Cristo, no moldearlo en la imagen que crees que es correcta.

Entonces, ¿qué vas a escuchar cuando finalmente te encuentres cara a cara con Dios cuando mueras? Será “bien hecho mi siervo bueno y fiel” (Mateo 25:23), o Jesús le dirá: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:23). 

¿ES JESÚS REALMENTE EL SEÑOR DE TU VIDA?

Posteado por: ibnjcamalu | septiembre 21, 2017

LA GLORIOSA CREACIÓN DE DIOS – 1 Crónicas 29:11-12

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“Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el dominio, oh Señor, y tú te exaltas como soberano sobre todo. 12 De ti proceden la riqueza y el honor; tú reinas sobre todo y en tu mano están el poder y la fortaleza, y en tu mano está engrandecer y fortalecer a todos.” (1 Crónicas 29:11-12). 

En este pasaje, David alaba la incomparable gloria de Dios. Él dice que todo en el cielo y la tierra pertenece a Dios. Nuestro Dios vivo, nuestro Creador, está por encima de todo y de todos. Él gobierna sobre cada parte de la creación y cada uno y todo le pertenece a Él. Y David también dice que todo lo que realmente tiene grandeza, poder, esplendor, gloria y majestad es Su posesión solamente. En el versículo 12 Dios es descrito como la única fuente real de riqueza, de honor, de fuerza y poder. Él da estas cosas a quien quiera. Él solo actúa completamente según Su voluntad. 

Los atributos más importantes, gloriosos y perfectos de Dios son Sus atributos espirituales, intelectuales, morales y soberanos. El Apóstol Pablo resume los atributos de Dios en 1 Timoteo 1:17 – “Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a El sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Y en 1 Timoteo 6:15-16 dice: “Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, 16 al único inmortal, que vive en luz inaccesible, a quien nadie ha visto ni puede ver, a él sea el honor y el poder eternamente. Amén.” 

Dios conoce el universo tal como existía en Su plan eterno antes de que existiera, y como ahora existe como una realidad finita en el tiempo y el espacio. Él sabe todo lo que existía en el pasado y el presente y existirá en el futuro. El Creador ve todo en su totalidad, mientras que sólo podemos ver en nuestras mentes finitas. Dios sabe todo en el corazón de cada persona y conoce todos nuestros caminos. “El Señor conoce los pensamientos del hombre, sabe que son sólo un soplo.” (Salmo 94:11) 

La gloria de Dios se expresa en Su fidelidad – “Si somos infieles, El permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo. (2 Timoteo 2:13) 

La bondad de Dios se expresa en Su amor y Su gracia – “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Y en Efesios 1:6-7 leemos acerca de Su gracia – “… para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado. En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia.” 

La bondad de Dios también se muestra en Su misericordia: “Que las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; 23 son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad!” (Lamentaciones 3:22-23) 

Y la gloria de Dios se expresa en Su santidad: 

  • ¿Quién como tú entre los dioses, oh Señor? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas? (Éxodo 15:11)
  • No hay santo como el Señor; en verdad, no hay otro fuera de ti, ni hay roca como nuestro Dios. (1 Samuel 2:2)
  • El Señor reina, estremézcanse los pueblos; sentado está sobre los querubines, tiemble la tierra. El Señor es grande en Sion, y exaltado sobre todos los pueblos. Alaben tu nombre grande y temible; El es santo. (Salmo 99:1-3)
  • Porque así dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos. (Isaías 57:15)

La santidad de Dios es un asunto de gran importancia para cada alma viviente; y todo cristiano debe preocuparse especialmente por la santidad de Dios. Como hijos nacidos de nuevo, Él quiere que también nosotros seamos santos: “Porque yo soy el Señor vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo.” (Levítico 11:44; 1 Pedro 1:16) 

Cuando nos tomamos el tiempo para mirar el cielo nocturno como el salmista y David lo hizo, debemos estar asombrados de nuestro grande y santo Dios y Su asombrosa obra maestra:

¡Oh Señor, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra, que has desplegado tu gloria sobre los cielos! . . . Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has establecido, digo: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? ¡Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronas de gloria y majestad! Tú le haces señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies… (Salmo 8:1, 3-6)

Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos. (Salmo 19:1) 

Que la alabanza y la adoración surgen de nuestro espíritu a Dios al contemplar el glorioso esplendor de Su majestad y Sus maravillosas obras. ¡Aleluya! 

Para una hermosa experiencia de la grandeza de Dios nuestro Creador, por favor haga clic en el video a continuación titulado – Respuestas en génesis – El universo, Galaxias, Planetas y Estrellas. Los cielos declaran la gloria de Dios. (Solo lo tenemos en ingles) 

https://www.youtube.com/watch?v=eGd7G92Gv00    

También tenemos otro vídeo en portugués titulado:

QUAL O TAMANHO DE DEUS EM SUA VIDA

¿CUAL ES EL TAMAÑO DE DIOS EN SU VIDA?

https://www.youtube.com/watch?v=H4HVSRtZ-T0&t=1s

He aquí algunas fotos para que reflexionen sobre la grandeza de nuestro Dios.

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COMPARANDO UNA CÉLULA CEREBRAL VS EL UNIVERSO

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COMPARANDO UNA CÉLULA VS UNA NEBULOSA

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COMPARANDO UN OJO VS UNA NEBULOSA

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Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con Mis ojos puestos en ti. (Salmo 32:8) 

Dios nos enseña y nos instruye similar a un padre que cuida amorosamente a sus hijos enseñándoles y guiándolos. Este versículo es un gran reflejo del modelo perfecto de lo que debería ser la crianza de los hijos. 

Debe ser natural que deseemos estar cerca de Dios, nuestro Padre Celestial, porque cada niño quiere tener la seguridad de estar cerca de sus padres, pero muchos por lo que pasó durante su formación se preguntan si realmente pueden acercarse a Dios Padre, porque nunca tuvieron un verdadero padre que los amó y les dio la enseñanza y la atención que necesitaban. 

La Biblia declara que Dios nos ama y quiere escuchar a nuestro corazón, quiere consolarnos, y aconsejarnos como un padre. Como dijo el salmista: “El Señor está cerca de todos los que Lo invocan, de todos los que Lo invocan en verdad.” (Salmo 145:18) 

Así como todos los padres saben la importancia de llamar la atención de un niño, así Dios también se relaciona con nosotros. 

Necesitamos tomar tiempo para estar con el Señor, como dice el Salmo 46:10: “Estad quietos y sabed que yo soy Dios.” Dios siempre está disponible para nosotros, pero no podemos realmente conocerlo hasta que nos concentramos específicamente en Él y Sus Santos atributos. 

La promesa en Salmo 32:8 abarca todo lo que necesitamos saber para tomar la decisión correcta. 

  • En primer lugar, promete instruirnos con la verdad. El mundo e incluso las personas religiosas nos ofrecen consejos e ideas que están llenos de errores, pero la orientación del Señor siempre nos guía en el camino correcto. “Tus oídos oirán detrás de ti estas palabras: “Este es el camino, anden en él,” ya sea que vayan a la derecha o a la izquierda.” (Isaías 30:21)
  • Cuando abrimos Su Palabra, el Señor nos enseña y nos ayuda a entender su significado. Sin embargo, tener información es sólo el principio. Para beneficiarse de ello, debemos aplicar lo que aprendemos a la situación que estamos enfrentando. Dado que algunas de nuestras decisiones no son una cuestión de bien o mal sino de lo que es mejor para nuestras vidas, también necesitamos sabiduría y discernimiento para tomar las decisiones correctas. El Espíritu Santo dentro de nosotros ha prometido guiarnos en toda verdad (Juan 16:13). Su meta es dirigirnos a hacer la voluntad de Dios mostrándonos la diferencia entre la verdad y el error y ayudarnos a distinguir entre lo que es bueno y lo que es mejor. Porque Él conoce el futuro y ve lo que resultará de tomar un giro equivocado, Él nos guía en caminos que conducen a las bendiciones que vienen de la obediencia a Dios. Cuando seguimos Sus indicaciones, no sufriremos los inevitables arrepentimientos que siguen las decisiones equivocadas.
  • “Te aconsejaré con Mis ojos puestos en ti. Esta promesa nos muestra la cercanía de Dios porque el asesoramiento implica una relación. También revela que caminamos bajo la mirada circundante del Señor. Como Padre amoroso, Él cuida de nosotros, dando consejo sabio para la vida. Una vez que sabemos que Él nos ama, que Él tiene pleno conocimiento del futuro y siempre quiere lo mejor para nosotros, es tonto ignorar Su sabiduría y tomar decisiones basadas en nuestro propio conocimiento y entendimiento. Hay tantos aspectos de la situación que no podemos ver, pero Dios los conoce a todos, por lo tanto, debemos buscar Sus instrucciones del camino que debemos seguir.
  • Los ojos de Dios sobre nosotros también demuestra Su protección y vigilancia sobre nosotros, dondequiera que estemos y lo que hagamos. Él ve lo que nos espera cada día y nos muestra el camino correcto, incluso cuando otro camino parece ser el que debemos tomar. Nuestra responsabilidad es seguir mirando hacia arriba y fijar nuestras mentes en Dios. Cada decisión debe instarnos a preguntarle qué es lo que Él quiere que hagamos.
  • Y si otros vienen a nosotros en busca de orientación, tenemos que buscar inmediatamente la sabiduría del Señor. Cada vez que ofrecemos consejos, debemos confiar en esta promesa porque somos responsables ante Dios por el consejo que le damos.

Recuerde que Dios desea estar cerca de Sus hijos y cuando nos acercamos a Él, Él se acercará a nosotros (Santiago 4:8). 

Él mira hacia adelante a nuestras oraciones, y también mira hacia adelante a nuestra escucha de lo que Él tiene para decirnos. Tenga en cuenta que Dios nos diseminará las cosas claramente; Él nos permitirá alcanzar Su propósito para nosotros. Él nos ha dado una maravillosa promesa en este versículo para animarnos cuando necesitamos Su guía. 

Si nos acercamos a Él buscando y creyéndole, Él nos dará instrucción y enseñanza para cualquier situación a la que nos enfrentamos. Manténgase cerca de Dios y Él se acercará a usted y le guiará a lo largo de su vida.

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